y si me quieres? aunque sea un ratito?
Hola, ¿Cómo estás? Si quisieras saber como estoy, te digo que yo estoy perdida, que extraño que me llames, que extraño leerte, que extraño oír tu voz, que extraño querer verte. Si quisieras saber como estoy, ve sabiendo que tengo miedo, que tengo miedo de no verte, que tengo miedo de perderte ahora que no te tengo, tengo miedo que ya no quieras conocerme, y que ya no extrañes verme. Yo no suelo ser ridícula, no soy tierna, ni aprehensiva. Pero tu me volteaste a ver, y volví a sentirme niña, volví a sentir que alguien se fijaba en mi, soñé con que tal vez tu a mi, me querrías. Ya no te interesa más saber de mi, te atreviste a lastimarme y yo lo permití, probablemente no fuera esa tu intención, probablemente fue el destino que de mi se burló. Pero tu actitud, tu indiferencia, tu soberbia, tu ego, tu vanidad; todo tu me has hecho mal. Sigo queriendo saber como estas, sigo esperando toparme contigo en alguna calle, escuchar algún día tu voz y ver que estás ahí, que sigues ahí, que no te has ido, quiero seguir leyéndote, seguir hablándote, seguir conociéndote, pero esta vez para darte las gracias, por haberme lastimado y haberme hecho crecer, por haberme demostrado que no estaba yo mal en haberme cerrado antes, y que no estuve mal en haberte permitido entrar, probablemente tu no merecías la invitación, la verdad es que pensandolo bien no entiendo quien fue que te invitó, lo más probable, lo más seguro, llegaste sin invitación, sin avisar, de golpe y sin haber sido requerido, en fin, llegaste, y estuvo bien, llegaste y aprendí, llegaste y te conocí y para la próxima ya lo se, que lo malo no fue haber dejado entrar, lo malo es que cuando abrí la puerta tu fuiste el que llegó, entraste tu y no alguien que si quisiera ser parte de mi, llegaste tu que solo buscabas divertirte, tenerme ahí, no de adorno, no de compañia, mucho menos de trofeo, sino ahí en el baúl de los recuerdos, en la lista de las conquistas, en la colección de "locas" que te han hecho sufrir, que te hacen quedar mal, que se aprovechan de ti. Y si me llegaras a querer aunque sea un ratito, que Dios se apiade de ti, porque a mi no se me puede querer por un rato, una vez queriendome quedaría yo impregnada en tu piel, y entonces si no sabrías dónde esconderte para olvidarte de mi, ni dónde buscarme, ni cómo buscarme para volver a tenerme cerca de ti.



