La Historia de Oruguilla
Pues este cuento en desorden, incompleto, inconcluso y aún sin forma es parte de una novelilla tonta que estoy escribiendo, cuenta la historia de Mariposa, que antes de ser nada fue una fea y triste Oruguilla para terminar siendo una hermosa y sola, muy sola Mariposa.Esa noche llovía mucho y Mariposa no hacía más que acurrucarse bajo las sábanas y soñar con que todo terminaba, esa noche no podía más que esperar que llegara el alba, y con ella la esperanza que da el sol cuando ilumina el día. Ella se sentía muy sola, había tenido tiempo, quizá demasiado, y a muy temprana edad sabía cuan sola estaba, como había siempre vivido y y que seguiría viviendo así. Era muy ambiguo ver como durante todo ese tiempo había estado para ella allí Árbol, siempre presente y siempre distante, cautivo de sus raíces y aún así tan grande para cobijarla con su sombra aún estando ella lejos, pero Árbol era eso, un gran tronco que podía protegerla, que quería cuidarla y guiarla, pero no era una compañía, no era un compañero, no podía jamás ser un amigo, y a veces eso parecía ser un desperdicio. En algún momento de su vida, antes de que crecieran sus alas y se llenaran de colores, Mariposa conoció a Colibrí, la más bella de las aves y esta fue su historia.
Era Julio a principios de mes, ya entrada la noche y cobijada por las estrellas y las nubes fue que se conocieron. Oruguilla estaba en compañía de las Monarca, esas mariposas que nunca se quedan en un sitio y regresan solo muy de vez en cuando, y entonces al ver pasar un grupo grande de pájaros haciendo muchos ruidos, se acercó al ver que había entre ellos aves de todas las especies, incluso todo tipo de animales. Ninguno de los individuos le prestó atención a Oruguilla, siguieron volando y platicando como si no estuviera ella allí, o como si siempre hubiera estado. Entre tanto bullicio, y tanto balbuceo ella notó a Colibrí, su aleteo tan frecuente no permitía que ella pudiera apreciar cuan bella era y cuan bellos eran su colores, pero era la más serenas de todas ellas, tenía un aire altivo y de indiferencia que en seguida intrigo a Oruguilla, la pobre creía que alguien tan seguro de sí mismo (aparentemente) sería capaz de brindarle la amistad que tanto necesitaba y mitigar así su inminente soledad.



